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Arique,Revista de poesía
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Un cadáver pequeño Es un cadáver pequeño y delgado, apenas cinco pies y medio y 120 libras de peso. Pelo y ojos castaños. De nacionalidad cubana, presumen los médicos forenses por el lugar y circunstancias en que perdió la vida. La causa de su muerte fue asfixia por inmersión en el Estrecho de la Muerte o Estrecho de la Florida, como usted prefiera llamarle. Fue hallado cerca de Dry Tortuga, al parecer intentando llegar a las costas norteamericanas. Esa misma semana de abril -abril suele ser un mes cruel, decía el poeta inglés T.S. Elliot-, el Coast Guard de Estados Unidos interceptó un grupo de balseros cubanos que intentaban llegar en un bote al mismo lugar donde al fin llegó el pequeño cadáver -siempre se llega a cualquier parte, aunque a veces muerto-. Como es habitual fueron trasladados a un escampavías. Hasta allí fueron las autoridades forenses del condado de Monroe para tratar de averiguar la identidad del balsero ahogado. Un portavoz del servicio de guardacostas, también de origen latino, había declarado antes a la prensa que al recoger a los balseros les preguntaron si había alguien más con ellos... y ellos dijeron que no. Luego, cuando pasó el tiempo y les dieron abrigo y comida, modificaron sus declaraciones y dijeron que sí, que había cuatro personas más con ellos, pero que cuando vieron tierra y la imposibilidad de llegar a ella en el pequeño bote, decidieron llegar a nado. Y les pidieron que no los delataran a los guardacostas para que no pudieran interceptarlos. El cadáver de Alberto, congelado en una cámara refrigerada de la oficina forense de Monroe, espera que alguien lo reclame. Si así no sucediera el departamento de servicios sociales del condado sepultará los restos en una tumba anónima, en una fosa común. El mismo portavoz latino del Coast Guard dijo que quisieran -ellos- entregar el cadáver a sus familiares o a alguna organización cubana que le dé sepultura, que no querían dejarlo en una tumba desconocida. Las otras tres personas siguen desaparecidas. Los ocho sobrevivientes fueron devueltos por las autoridades norteamericanas a las autoridades cubanas. El artículo periodístico que recogió los pequeños detalles mencionados -posted on Fri, Mar. 17, 2000- fue publicado en El Nuevo Herald de Miami. El resto de la prensa cubana e internacional no informó a sus lectores acerca de dichos detalles, quizás por mínimos. |
Arique |
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