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Arique,Revista de poesía
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Un ciervo herido en el corazón del poeta... Entrevista a
Félix Luis Viera Pregunta: En otra entrevista te pidieron que definieras la Poesía. Dijiste entonces que no creías en una inspiración o voz divina que te dictara los versos al oído. Pero a renglón seguido confesaste sentir una excitación que te lleva a escribir el poema. ¿Podrías explicarnos más? Respuesta: Se trata de que uno se excita con una palabra, una idea, una voz, un paisaje, un recuerdo, etc. Es una excitación, valga la redundancia, emocional, pero de ninguna manera, en mi opinión, debemos verlo como algo que roce la frontera del “más allá”. Es una excitación como otra cualquiera y que si vamos a ver sólo te lleva a la obsesión de poseer aquello y transformarlo en verso. P: La patria es una naranja, es para los bienaventurados que la han leído, un cuaderno imprescindible en la poesía cubana actual, uno de esos poemarios que se hacen de pedazos de carne y alma. ¿Qué significa para ti? ¿Un lugar especial en tu vasta obra? ¿Término, pieza iniciática? P: Tu primer poemario obtiene un premio nacional en 1976, en pleno período mal llamado “Quinquenio gris”, luego vendrían dos prestigiosos Premios de la Crítica y más, hasta llegar a las novelas Serás comunista, pero te quiero y Un ciervo herido, la más recientemente publicada. Tu trayectoria no sólo muestra un sostenido ascenso literario, sino también una marcada evolución en lo personal y lo político. ¿Qué ha cambiado: el escritor, el hombre, sus circunstancias? R: Bueno, ha cambiado todo. El escritor, el hombre… Es lógico, el tiempo transcurre y todos cambiamos. Mas, como ocurre con tantos colegas y compatriotas que ya no viven en Cuba –o que por el momento (un momento que puede abarcar catorce años, como en mi caso) ya no viven allá– han cambiado, fundamentalmente, las circunstancias. P: ¿Qué significaron para ti, particularmente en Un ciervo herido, experiencias tan traumáticas de nuestra vida social como las UMAP? ¿Hay diferencias entre el poeta, el escritor Félix Luis Viera y el animal político que lo habita? R: Yo no creo que haya diferencia entre un escritor y su “animal político”. Toda persona es un animal político, aun las que son apolíticas, porque serlo –ser apolítico, digo– es tomar la posición política de ser apolíticos. Con esto no quiero decir que haya que practicar la “política” manifiestamente, sino que la política es algo inevadible. Asimismo, será muy difícil hallar una obra literaria que no sea subversiva, aun la más aparentemente inocua lo es: siempre subvierte o se rebela contra algún canon establecido, bien corresponda éste a lo “moral”, lo tradicional, lo religioso o lo político… Y la política o lo político incluye todo lo anterior. Para aclarar: tomemos en cuenta que subvertir un precepto, claro, puede significar afincarse o plegarse a otro. Bueno, lo de las Umap fue una crueldad que según sus gestores era necesaria para crear el Hombre Nuevo y el Porvenir de Oro y esas cosas; es decir, las Umap estaban justificadas por la Historia. Hasta ahora nadie ha pedido disculpas a las víctimas; más bien, lo sé de primera mano, las víctimas, ante los ojos de los victimarios, deben seguir cargando con su expediente-Umap, algo inusitado. Quizás, ante el fenómeno de las Umap, Joseph Fouché hubiera repetido aquella frase célebre y cínica: “Más que un crimen, fue una equivocación”. P: Para muchos, entre ellos el que esto escribe, tu obra como novelista y como poeta ocupa un destacado lugar en la literatura cubana contemporánea, y no se puede prescindir de ella; para algunos pocos -que no queremos señalar por sus nombres- no es así. ¿Tendrá eso algo que ver con lo que has dicho de "somos unos pobres tipos y un manojo de cuartillas entrampados en el infinito"? R: No, no creo que tenga que ver con esa frase que entrecomillas que a mi modo de ver se sale de contexto. Creo, para ser sincero, que cuando dices “para algunos pocos (…) no es así” te refieres a alguna “periodización”, legajos “críticos” y exposiciones orales que se han llevado a cabo últimamente, escritos y dichos por colegas que viven en la Isla, donde pasan mi nombre de largo. Deben tener sus razones, siempre que actúen con honestidad, por creencia propia, y no por mala fe o por mandatos de más Arriba, se les agradece la omisión. Pero repito, uno escribe y trata de hacerlo lo mejor posible, sólo eso, lo demás queda en manos de no se sabe quién. Y mira somos muy finitos, no debemos perder tiempo en pugilatos viperinos. Y en fin, los escritores somos eso: “unos pobres tipos y un manojo de cuartillas entrampados en el infinito”. P: Catorce años fuera de la Isla, imaginamos todos que vas a volver un día, porque en el Distrito Federal, México, sigues siendo el mismo romántico de Santa Clara. ¿Con qué proyectos, con qué perspectivas lo harías? R: Volver definitivamente ya no está en mis manos, eso depende de muchas cuestiones por venir que, quizás, demoren en hacerse realidad mucho más de lo que me queda de vida. P: Pero "los poetas siempre regresan, en carne y hueso o en papel...", decía Brodsky... R: Sí, regresan los libros, que de cierto modo es como si regresaran ellos. P: Hay amigos que te aprecian, escritores y críticos que te admiran por encima del extrañamiento y las intencionadas diferencias, y están además los lectores. ¿Tendrás un mensaje para ellos, un consejo para los que hacen poesía? R: Para los que hacen poesía, y también para los que escriben otros géneros, que nunca se detengan por muy “cerrado” que vean el camino. Para los demás, para todos, como decían en mi barrio: “Fe y adelante, hermano, no desmayes”. Y que tomen en cuenta que nada ni nadie, ni lo bueno y los buenos, ni lo malo y los malos, son eternos. Muchas gracias por tu tiempo, por darnos la oportunidad de conocer un poco más de ti y por permanecer fiel a la poesía y a la persona que siempre has sido. Publicada originalmente en Arique, No.30, Abril-Junio de 2009 |
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